17/08/2018

Múltiples formas de usar las plantas


Al comer queso, pescado o carne obtenemos una serie de compuestos que alimentan y aportan diferentes nutrientes. Sucede lo mismo con los vegetales.

Al igual que al tomar un zumo de frutas o consumir verduras, introducimos vitaminas y minerales en nuestro organismo, cada vez que consumimos una infusión de plantas o su extracto, obtenemos sustancias activas del propio vegetal que presentan diversas funciones.

Las plantas tienen un origen silvestre, natural e incluso salvaje. Nuestros ancestros aproximaron muchas de estas especies a su entorno, las cultivaron y, por explicarlo de alguna manera, fueron “domesticándolas” a través del manejo agrícola.

Todos los pueblos de la tierra han utilizado los vegetales como alimento, medicina, obtención de fibras, tintes e incluso para elaborar bebidas ceremoniales. Los vegetales, han sido y seguirán siendo de gran utilidad para la evolución humana. Quizás en la antigüedad, era el único recurso del que se disponía y, gracias a esta práctica, en la actualidad tenemos tantos datos, documentos y costumbres que nos ayudan a emplearlos con gran confianza.

Era costumbre que las carnes de caza fueran acompañadas de romero o tomillo como conservantes naturales y bactericidas ante posibles parásitos o infecciones alimentarias. Coincidiendo con la mejora y realce de su sabor, el empleo de especias en la culinaria hacía de los fogones un pequeño laboratorio donde no solo procesaban y mejoraban los alimentos, sino que también hacían con que éstos durasen y fuesen saludables. El empleo de las hierbas aromáticas fue determinante en ello. Después, la incorporación de las especias venidas del intercambio cultural y económico dio paso a una costumbre saludable.

            

Hoy en día, la industria alimentaria está siguiendo los pasos de la industria farmacéutica: creación de alimentos procesados, altamente sintéticos, con ingredientes de origen artificial, etc. Suerte tenemos que todavía no han dado el paso a patentar los alimentos de origen natural que con facilidad podemos encontrar en los mercados, como puede ser la cúrcuma, la pimienta, orégano, canela, etc., como sí lo ha hecho y sigue haciendo la industria farmacéutica. Podemos decir con total seguridad que la naturaleza aporta cosas de sumo interés para la mejora de la salud y nutrición, y esto abre puertas a intereses económicos.

Afortunadamente, existe un grupo creciente de consumidores conscientes y responsables que se han dado cuenta del aumento exponencial de enfermedades como el cáncer, problemas autoinmunes, aumento del colesterol y la obesidad infantil y su relación con la alimentación y el estilo de vida. Este grupo de personas no pasa por alto el uso de desinfectantes químicos para el tratamiento de los alimentos tras su recolección, el empleo de la radiación para desinfección de lo que comemos, el empleo de gases para la conservación de lo que es transformado e irá a los supermercados. Tampoco la industria agroalimentaria ha quedado atrás en la observación del efecto tóxico del empleo de dichos compuestos sintéticos sobre las personas y el medio ambiente. Todo ello se traduce en una población con tendencias más sanas, tradicionales y con mayor conciencia.

              

Después de la experiencia humana e industrial del empleo de compuestos sintéticos, se ha optado por empezar a trabajar con medios tecnológicos para estudiar las plantas como una solución eficaz que cubre ampliamente las necesidades del ser humano y del medioambiente.

Si en el pasado nuestra madre y abuela colocaban tomillo (Thymus vulgaris) en sus guisos para mejorar su sabor e indirectamente conservarlos durante más tiempo, hoy la ciencia confirma este hecho al haber encontrado que su aceite esencial contiene timol y carvacrol, que son dos compuestos activos que impiden la proliferación de hongos y otros organismos patógenos.

Se han aumentado el número de estudios sobre plantas útiles, con fines agrícolas y ganaderos. Hasta el momento las conclusiones son las siguientes:

- Con la incorporación de aceites esenciales como sustitución de desinfectante, plaguicida y anti-fúngicos sintéticos se obtiene un resultado equivalente o superior. Además de evitar el impacto negativo sobre la salud humana y el medioambiente y potenciar otros frentes de economía agroindustrial.

- Grupos de ensayo y aplicación: los tratamientos post-cosecha como medida desinfectante y conservadora de la calidad de los alimentos realizados con aceites esenciales de romero (Rosmarinus officinalis), tomillo (Thymus vulgaris) y orégano (Origanum vulgare), mejoran sustancialmente la vida útil de los alimentos y reduce potencialmente el deterioro de los vegetales. Impide la proliferación de hongos y bacterias y pueden considerarse fungicidas naturales sin efecto negativo sobre la salud humana y el medioambiente. También reducen de forma importante la proliferación de hongos en el almacenamiento de forrajes, pastas y cereales destinados a la alimentación animal.

Algunas industrias han comenzado a incorporar el extracto de romero micro-encapsulado en ciertos alimentos, eliminando con ello conservantes sintéticos con mala reputación.

Algunas empresas del mundo de la cosmética y cuidado personal, también dan pasos tímidos en esta dirección. Los disruptores endocrinos y su amenaza sobre la salud hormonal de la población, son bastante preocupantes y así lo confirma la oficina de Seguridad Alimentaria Europea.

Esperamos que en las próximas décadas ciencia y tradición sean un solo cuerpo y una sola mente. Mientras, iremos buscando alternativas que nos permitan vivir saludables y conscientes. Seguro que entre todos construimos un mundo mejor.

 

 

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