10/08/2018

Transición de la consciencia


Reflexión sobre la evolución de un consumo cada vez más sostenible


Durante mi estancia en India aprendí, de la señora de la casa donde me hospedaba, por qué la vaca para ellos es tan importante. Aquella señora tenía una incesante actividad desde el amanecer: convertía su humilde cocina en una sala de transformación alquímica culinaria.

Tras ordeñar sus búfalas y vacas, comenzaba el procesado artesanal que daba como fruto la mantequilla licuada, el suero, cuajo, yogur con especias y la leche para el delicioso te con cardamomo, cúcuma e hinojo.

Comprendí por aquel entonces que la vaca ha sido para muchos pueblos de la Tierra una madre adoptiva, un ser muy especial al cual se ha venerado.

                          

                       

Hoy en día, a pesar del alejamiento que sufre el ser humano de la antigua forma de vida como es el campo o la agricultura, existen cada vez más personas que respetan a los animales y crean estrategias que impiden su explotación.

La erradicación del consumo de carne y el respeto a las otras especies ya fue promovida activamente por el eminente físico Albert Einstein.

Esta revolución que busca lo sostenible, nos permite en la actualidad la producción y degustación de verdaderos manjares de alta calidad proteica, exentos de cualquier sustancia de procedencia animal. Evidentemente, este movimiento va mucho más allá...

Como sociedad consciente, al consumir más vegetaes participamos en el mantenimiento de la agricultura que, a su vez, se torna cada vez más consciente ante la exigencia del consumidor. También se conservan las personas en áreas rurales y se garantizan puestos de trabajo. Se mantiene el interés por preservar semillas autóctonas y se foran bancos e intercambios de las mismas. Y, sobre todo, no se abandona el uso respetuoso de este milenario patrimonio que es la Tierra.

 

                         

Las incorporaciones de nuevas tecnologías hacen más llevadera una profesión dura y esforzada como es la agricultura.

Debemos tener interés en consumir productos locales, con menor impacto ambiental y que fomenten la economía directa entre comercio o productor local con el consumidor.
Productor y comercio deben ser nuestro guardián y ofertar productos de gran calidad a sus clientes. Esto crea una red de consumidores conscientes que, de forma cada vez más real y evolucionada, sueñan y trabajan en la reconstrucción de un mundo mejor.

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