27/04/2020

El confinamiento y sus efectos


Hace algunos años, pudimos realizar un experimento que relaciona las plantas y la luz del sol. 
- A una planta la privábamos totalmente de luz guardándola en una bodega. Colocábamos algunos sensores y aguardábamos a que amaneciese. A pesar de no tener ningún tipo de luz, mucho menos luz solar, la planta se activaba.
- A otra planta la dejamos en su hábitat natural, con luz del sol. Al atardecer, nos dimos cuenta que sucedía lo mismo que con aquella que estaba en la bodega. Para nuestra sorpresa, la planta sentía biorritmos.

Algo parecido sucede con los seres humanos. Nuestro cuerpo siente cambios con sus sensores íntimos y su estrecha relación con el medio que lo rodea. Por un lado, la escasez de luz y falta de sol. Por otro, la inactividad unido a la rutina y las distancias cortas.

La visión, el descanso nocturno y la oxigenación empiezan a cambiar. Cuando estamos enfermos, nuestro cuerpo tiende a reducir su actividad con el fin de "auto-repararse". Podríamos decir que lo mismo está sucediendo en este momento que estamos viviendo de confinamiento, ya que se ha impuesto un ritmo parecido. 

Seguramente hayan mejorado algunas cosas en nuestra vida tan agitada. Incluso me atrevería a decir que nuestra mente ha cuestionado, planteado y organizado qué hará después de este colapso interno y externo. Después de un fuerte shock, nada vuelve a ser lo mismo.

El experimento de la planta nos enseña que estamos unidos a un biorritmo externo o "planetario". Cosas tan simples como la luz del sol, el aire fresco, dormir porque estamos cansados parecen ser ahora mismo artículos de lujo.

Entonces, ¿cómo podemos equilibrarnos internamente? Lo primero, debemos acudir al agua. Es nuestro primitivo medio natural. El agua renueva, limpia y reestablece un cierto orden en las cargas eléctricas de nuestro organismo. Beber al menos tres o cuatro vasos de agua al día fuera de las comidas te sentarán muy bien. Tomar baños de agua caliente antes de acostarse traerán calma y tonificación a nuestros músculos y piel.

Por último, dependerá de qué tipo problemas se hayan presentado durante el confinamiento para que podamos ayudaros con algunos nutrientes que podemos encontrar en la propia naturaleza. Como mamíferos que somos, el TRIPTOPLUS puede ser uno de los mejores aliados. La falta de sueño, las tensiones musculares, el desánimo y la tristeza pueden mejorar con este aminoácido fundamental.

Recordando la sutil relación de las flores con la luz solar, podemos incorporar a nuestro día a día la infusión de FLORES SILVESTRES. Nos ayudarán a mantener la calma, liberar tensiones y será una buena escusa para beber líquidos e incluso tener una tertulia con los nuestros. Generalmente, las flores contienen información muy valiosa para establecer el orden psíquico. De forma humilde pero eficaz, el preparado de Flores Silvestres nutre determinadas funciones de nuestro sistema nervioso que hoy, más que nunca, se hace necesario.

Puntualmente, algunas personas encuentran gran dificultad a la hora de parar su mente y tienden a obsesionarse. Aunque no les falte razón en sus razonamientos, todo exceso es negativo y conviene recordarlo. La flor de LILA es una de las más apropiadas cuando nuestra cabeza parece una radio enchufada las 24 horas del día. Esta flor calma la exageración. Es comparable con la manzanilla tradicional, la que hemos tomado toda la vida en nuestras casas. La diferencia es que la Lila calma el cuerpo sutil, el alma y el exceso de pensamientos. No solo trae calma al individuo, también ayuda a poner en orden su mente y canalizar mejor su energía y potencial.

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