28/03/2015

Alimentos transgénicos


Desde las escuelas de formación agraria, hasta la agricultura más convencional de nuestros días, los productos y cultura transgénica forman parte de nuestra alimentación y de los productos que consumimos de una u otra forma. Algodón, maíz, aceites, etc. Como sucede con el cambio climático, quien lo produce tiene una legión de expertos defensores (muy bien pagados) entre los que se encuentran abogados, periodistas, químicos, médicos, científicos , medios de comunicación, profesores y todo aquel que sin moral ni ética dan un testimonio casi convincente.

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Por ello, un día fui a mi corral donde las gallinas, pollos, patos, gatos y perros conviven en armonía y me senté con ellos. Recordé un viejo experimento que lo aprendí en la universidad cuando estudié nutrición. Coloqué dos comederos con raciones para los animales de nuestra Arca de Noe y en uno puse trigo natural (el de toda la vida) y en otro comedero coloqué avena y maíz transgénicos. El resultado fue el mismo que el citado en la unidad de tecnología de los alimentos de la universidad. Después de dejarles un día sin comer, se abalanzaron sobe los dos comederos y comieron, pero en poco tiempo las aves se fueron al trigo natural y abandonaron el comedero de prueba. Esto sucedió todos los días hasta que el comedero de trigo convencional se acabó. Quise llegar más lejos y les deje solo con la avena y maíz transgénicos, pero nada de nada, preferían escarbar en busca de lombrices y comer brotes e insectos. Pasados tres días, la producción de huevos decayó y alguna de las gallinas picoteaba de vez en cuando el comedero de control con alimentos transgénicos.

Cuando retomaron la alimentación con trigo, lo hicieron desconfiadas pero poco a poco el corral volvió a la normalidad. En esta ocasión les daba menos ración e incluso lo mezclaba con el comedero experimental, pero el resultado seguía siendo el mismo. El comedero finalmente lo tuve que retirar pasados tres meses. En los gatos y perros sucedió algo parecido, y me vi obligado a engañarlos mezclando las raciones.

Lo consulté con criadores de aves y de ovejas y sus comentarios fueron los mismos. Para que comiese la ración de maíz transgénico, se lo tenían que mezclar con otros alimentos, sino allí quedaba durante días hasta que el hambre les hacía comérselo.

No siendo un científico ni un investigador, solo un hombre de pueblo observador que todo lo he aprendido en la naturaleza ,nunca he dudado del instinto de los animales. Por ello, lejos de discutir e interferir en la opinión de nadie sobre lo positivo o negativo del asunto, si sumo este estudio sobre alimentación en animales de corral. A partir de aquí, debemos valorar íntimamente cuales son las causas que originan este tipo de reacciones instintivas.

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