26/03/2015

Primavera


Con cada estación nuestro cuerpo cambia, se adapta y con la primavera quizás sean más vistosos estos cambios. Algunos dichos populares ya nos avisan, como por ejemplo, "la primavera la sangre altera" o, "las mañanitas de abril, son las mejores para dormir". La astenia, la pereza y los sangrados de nariz son más frecuentes. ¿A que se debe todo ello?

Se supone que más de trescientos millones de células que trabajaron en el viejo invierno no serán útiles para la nueva estación. La primavera actuará como un puesto fronterizo y un bar redor de todo lo antiguo y usado. Los órganos filtradores como el hígado y los riñones deberán ser ayudados en este gran momento. Comienzan los primeros brotes y vegetales de temporada.

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Empezaremos con ensaladas de Diente de León y los primeros brotes de ortiga verde, que los podremos escaldar y comer como si fueran espinacas. También se pueden adornar las ensaladas con pétalos de calendula y flores de almendro. Todo ello sin olvidar el uso de un buen aceite de oliva y jugo de limón. Para los que no tienen a mano plantas silvestres, pueden utilizar perejil fresco, rúcula, brotes de soja y zanahoria rayada. Incluir caldos de cebolla con una ramita de apio, perejil y ortiga verde deshidratada o seca.

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Comienzan las habas y ajos frescos. Éstos son considerados por la biomedicina unos de los vegetales con mayor nivel vibracional contra enfermedades degenerativas. Tampoco podemos olvidarnos de las infusiones. La salvia, la menta y la malva, pueden ayudarnos a despejar la cabeza, evitando la pesadez y la apatía. Limpian nuestro aparato digestivo, evitando el estreñimiento y dándonos una sensación interna de frescor.

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Comenzaremos a ejercitarnos algo más, marcándonos una disciplina en la que poco a poco salgamos de la caverna del invierno y nuestros poros se abran y comiencen a sudar. Para los que no consiguen sudar, recomiendo baños de bañera con agua caliente y dos puñados de bicarbonato. Mantenerse hasta que el agua comience a enfriar y después, solo secarse y no aclararse con agua.

Vamos a evitar los azúcares y golosinas, reduciremos el consumo de productos de origen animal e introduciremos en nuestra dieta una proporción de tres partes de alimentos de origen vegetal, por una parte de origen animal. Podemos observar que ya sea por motivos religiosos o por motivos ambientales, la primavera está sujeta a una reflexión sobre nuestros hábitos y conductas. Sin duda, esta adaptación evitará muchos de los procesos alérgicos y astenia que la población sufre en esta época del año.

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