04/07/2019

Recuperación de la flora intestinal


Desde la lactancia materna hasta la vejez, la flora intestinal sufre un desgaste progresivo. Esto lo sentimos en forma de indigestiones, irregularidad intestinal y, con el pasar de los años, dilatación del abdomen.

La flora intestinal, esa gran desconocida, es comparable a un ejercito de operarios altamente cualificados que se encargan, junto con los jugos gástricos, de diseccionar los alimentos, transformarlos y prepararlos para la asimilación. Cabe destacar que si el aparato digestivo es la gran factoría de inmunidad, las bacterias nobles son sus operarias en esta fábrica de compuestos necesarios para el mantenimiento de la vida y conservación de la salud.

El uso de alimentos inapropiados, los malos hábitos, el consumo regular de antibióticos y otros medicamentos reducen drásticamente la flora de nuestro intestino. Una vez reducido ese bosque natural del intestino, llega una desestimación y posteriormente el sistema inmunológico y otros mecanismos dependientes de la flora van perdiendo actividad y vigor dando lugar a la aparición de Helicobacter Pylori, dermatitis, diarreas, estreñimiento, jaquecas, etc. Todo esto tiene su origen en el caos intestinal, por alteración de su flora.

 

                   
 

Se han llevado a cabo numerosos estudios donde se han comparado poblaciones del Cáucaso de costumbres vegetarianas en contraste con la sociedad moderna y una nutrición evidentemente saturada de saborizantes, conservantes, lácteos pasteurizados y un largo abanico de sustancias (alguna de ellas de dudosa reputación). Los resultados de dichos estudios fueron un aumento del índice de enfermedades como el cáncer de colon, infecciones recurrentes, intolerancias y alergias en el grupo “moderno” frente al bajo índice de los mismos en las poblaciones el Cáucaso.

Al ingerir alimentos sin vitalidad, sin vida, se origina un gasto energético por parte del aparato digestivo y éste no obtiene los nutrientes deseados. Incluso, en ocasiones, el daño ocasionado en nuestra flora intestinal, resulta difícil de reponer.

Ante el rápido avance del sistema alimentario actual, quizás debamos dar un paso atrás y alimentarnos con alimentos más tradicionales y de estación. Masticar, comer despacio y no dejarnos seducir por lo inmediato.

La recuperación de la flora gracias a ciertos preparados reconstituyentes de acción regeneradora de la flora del intestino (como el LUTEBIOT) resulta en nuestros días una gran suma que la “nutrición avanzada” aporta para la conservación de la salud y un mayor equilibrio interno. Esto ayudará a nuestros mecanismos internos a prolongar la calidad de vida con un gesto tan sencillo como cuidar nuestra flora intestinal.

Posteriormente a la ingesta de probióticos es conveniente elevar la vitalidad intestinal e inmunológica a través de algas de agua dulce, con el fin de que el impacto nocivo de ciertos agresores como alimentos en mal estado, agentes químicos, intoxicaciones, etc, sean amortiguados y corregidos. Productos destacados para ello son la SPIRELLA NUTRICELL y SPIRULINA.

Volver al listado