Aquí encontrarás las principales patologías que hemos detectado a lo largo de estos años y cómo afrontarlos y preparar tu cuerpo para paliar dolencias
Habiendo descartado afecciones importantes, su origen suele coincidir con problemas digestivos, parásitos intestinales, excesiva actividad, desgaste físico e hipertiroidismo.
Pérdida de emoción y fuerza para afrontar las dificultades e incluso los actos más cotidianos. Se produce por estrés o shock emocional. La carencia de ciertos compuestos nutritivos como la vitamina B, el aminoácido triptófano, litio o magnesio son desencadenantes de estados melancólicos.
Nivel elevado de azúcar en sangre por alteración del metabolismo de la glucosa. En ocasiones, se origina por trastornos infecciosos, factores hereditarios y, principalmente, por desordenes alimentarios y vida sedentaria.
Evacuación frecuente y liquida acompañada de ruidos y gases. Sus causas más frecuentes son las infecciones parasitarias, víricas o bacterianas. También las intolerancias alimenticias y el nerviosismo exagerado influyen decisivamente en el peristaltismo intestinal.
Se la define como una irregularidad en el ciclo menstrual de la mujer y suele ir acompañada de síntomas incómodos que afectan al estado general.
Dolor agudo y palpitante acompañado de malestar, náuseas, visión borrosa. El cansancio, la inflamación cervical, trastorno nervioso o digestivo, así como la tensión pre-menstrual y arterial suelen ser su origen.
Transito intestinal lento. Dificultad para movilizar el contenido intestinal. Evacuación poco frecuente. Puede originarlo la falta de fibra alimenticia, escasez de agua y avitaminosis, acompañado de una dieta desordenada o con alimentos poco saludables para el instestino.
Falta de circulación en los capilares de las extremidades de la piel. Espasmo de las arterias distales en el caso del síndrome de Raynaud.
Dificultad para conciliar el sueño y profundizar en el descanso de una forma duradera y profunda. Entre las causas más comunes que lo originan son el estrés, el cansancio mental y la falta de ejercicio físico.
Cansancio mental originado por insomnio, estrés, falta de energia, fatiga intelectual por exceso de actividad o bloqueos emocionales. Siendo un órgano con un elevado consumo de energía para desempeñar sus funciones, el aporte de nutrientes, la actividad física y el descanso son de vital importancia en su recuperación y mantenimiento.
Acumulación de tejido benigno en forma de pequeños nódulos o quistes que qfectan al tejido mamario, ovárico y matriz. En ocasiones, causan dolor local y aumento de sangrado durante la menstruación.
Fragilidad de los vasos sanguineos que se rompen y generan moratones, hematomas y hemorragias. Algunas personas padecen también de sangrado nasal abundante y espontáneo.
Deglución de aire durante la comida debido al estrés, comer muy deprisa, masticar poco. También se genera por fermentación de los diferentes compuestos de los alimentos. Puede causar gases, ruido de tripas, hinchazón abdominal.
Infección de hígado causada por virus. También algunos agentes tóxicos presentes en ciertos medicamentos, alimentos en mal estado u otras sustancias nocivas afectan a las células hepáticas, impidiendo un buen funcionamiento.
Esta alteración impide que la válvula que separa el esófago del estómago evite el paso del contenido del estómago al esófago, produciendo el llamado “reflujo gástrico”.
Problemas hepáticos por insuficiencia o congestión que limitan su compleja actividad de procesado de nutrientes y purificación de sus compuestas. Derivan malas digestiones, cansancio, problemas de piel, hinchazón abdominal, anemia, etc.
Exceso de presión sanguínea que favorece progresivamente el deterioro de las arterias y diversos órganos. Entre sus causas comunes se encuentran los malos hábitos alimenticios, la retención de líquidos y el estrés nervioso.
Exceso de actividad de la glándula tiroides como consecuencia de ciertos trastornos hormonales. Se produce una tendencia al adelgazamiento excesivo. Exceso de síntesis de la hormona tiroides y combustión exagerada de proteinas, hidratos de carbono y grasas. Entre los síntomas destacan la sensibilidad al calor y nerviosismo.
Generalmente se debe a una escasa ingesta de yodo. El tiroides sintetiza menos hormonas, causando mayor cansancio, bocio e incluso molestias al tragar y ataques de tos.
Un buen estado de salud física y mental ayudan a tener una salud sexual. Se denomina impotencia a la imposibilidad o incapacidad para ejecutar el coito o cópula. Entre las causas más comunes se encuentra el estrés nervioso, la diabetes, problemas circulatorios y problemas de próstata.
Reducción de la masa y densidad de los huesos. Retroceso en la fortaleza del esqueleto vinculada a los cambios hormonales como andropausia y menopausia.
Infección por contaminación de ciertos parásitos. Aunque principalmente los parásitos intestinales son los más comunes, también es frecuente que afecten a otras áreas de organismo como los riñones y vías urinarias, aparato reproductor, piel, etc. La infección viene acompañada de baja inmunidad, trastornos digestivos, pérdida de apetito o apetito caprichoso. Debilidad nerviosa, insomnio, infecciones urinarias, picores rectales, son algunos signos.
Atrofia o agrandamiento por crecimiento de la próstata. Se debe a causas hormonales y tiende a manifestarse a partir de los 50 años. Dificultad en la micción.